El microrrelato del día. La misteriosa muerte del doctor...

Microrrelatos 2015

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Akasha_Valentine
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El microrrelato del día. La misteriosa muerte del doctor...

Mensaje por Akasha_Valentine » 29 Ene 2015 14:32

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Título Original: La misteriosa muerte del doctor M. Branigam © 2015.
Autor: Akasha Valentine.
Género: Microrrelato/Misterio
Idioma: Castellano.
Volumen: Único.
Ilustrador: Akasha Valentine - 2015.
Corrector: José Antonio.
Editor: Akasha Valentine.
Fecha de publicación: 12/01/2015.

LA MISTERIOSA MUERTE DEL DOCTOR M. BRANIGAM A POR AKASHA VALENTINE.

El incesante ruido perturbó la calma y el sosiego de los que tan cómodamente solía disfrutar durante las horas que duraba su jornada. Hasta aquel mismo día había sido reconfortante permanecer entre aquellas cuatro paredes labrándose un futuro profesional, aun cuando todos los demás ya se habían ido a casa, porque en aquel lugar se sentía como en su propio hogar cuando estaba él solo, sin la presencia de nadie más, ni siquiera la de su profesor, el Dr. M. Branigam.

Por ello no era raro verle deambular por allí, siendo el último en cerrar la puerta la noche anterior y el primero en abrirla al día siguiente. Era fácil verle despejando el serrín sucio, impregnado por la sangre o los fluidos de los cadáveres de la mesa de disecciones, y esparciendo material limpio sobre la superficie irregular para empezar a la mañana siguiente sin más demora. Siempre pulía, limpiaba y acondicionaba la mesa de autopsias para que cuando el cuerpo llegase fuese diseccionado lo antes posible. Incluso las herramientas que estaban a su cargo eran las más pulcras de toda la facultad.

Todo el mundo hacía demasiado ruido. No podía concentrarse en sus propios pensamientos, porque las preguntas que se estaban realizando eran demasiado personales y reiterativas. Y el rápido movimiento de las hojas del cuaderno donde tomaban notas de la declaración de todos y cada uno de los miembros que iban llegando a la sala provocaba que el bullicio fuese en aumento. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿A qué hora dice que se fue? ¿A qué hora debía llegar usted? Siempre las mismas preguntas, sin orden alguno, pero siempre las mismas, y reiteradas, para asegurarse de que no cambiaban la versión de los hechos.

Él estaba allí, sentado, esperando a que llegase su turno, impaciente porque todo acabase de una vez por todas y le permitiesen seguir trabajando. Recordaba que lo último que hizo, o mejor dicho que le permitieron hacer, fue rellenar un documento en el que firmó la solicitud de entrega de un sujeto de pruebas. Pero no recordaba si era el mismo que había bajo la lona ya recostado sobre la mesa de autopsias. Se levantó de la silla y se encaminó hacia el agente a cargo de la investigación, quien ya se dirigía a la mesa para levantar la tela con la que el cuerpo estaba cubierto. Al hacerlo, todo el mundo en la sala quedó enmudecido, hasta él mismo se quedó sin habla, pues aún con la bata puesta y la placa ensangrentada se podía leer “Dr. M. Bran...”.Pero al acercarse un poco para contemplar con más detalle su rostro y los rasgos de su fisionomía, se dio cuenta de que aquella cara no era la de su apreciado profesor, sino la suya propia.


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