El microrrelato del día. La casa de la avenida Brownty.

Microrrelatos 2015

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Akasha_Valentine
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El microrrelato del día. La casa de la avenida Brownty.

Mensaje por Akasha_Valentine » 17 Sep 2015 12:32

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Título Original: La casa de la avenida Brownty © 2015.
Autor: Akasha Valentine.
Género: Microrrelato/Terror
Idioma: Castellano.
Volumen: Único.
Ilustrador: Akasha Valentine - 2015.
Corrector: José Antonio.
Editor: Akasha Valentine.
Fecha de publicación: 17/09/2015.

LA CASA DE LA AVENIDA BROWNTY POR AKASHA VALENTINE.

Me detuve. Y al alzar la mirada observé cómo la majestuosa arquitectura victoriana de la casa me contemplaba con sus sus grandes ventanales de color blanco inmaculado, como si de enormes ojos se tratasen. Y desde el tejado hasta la puerta había una larga diferencia de metros que ofrecía una altura considerablemente alarmante. Y con mi diminuta estatura sostuve entre mis anchas manos las gruesas llaves de mi nueva propiedad. Uno a uno pisé cada uno de los adoquines, y alcé mis piernas para superar el esfuerzo que suponía subir los más de treinta escalones que había desde la entrada hasta el porche de la casa. Y cuando por fin crucé el umbral de la puerta me sentí como si hubiese encontrado la casa de mis sueños. Las primeras horas fueron tan emocionantes que no creí que pudiera dormir en toda la noche, pero me equivocaba, pues pasadas las doce y media de la madrugada dejé caer mi cuerpo contra la cama. Y así, sin yo tener constancia de lo que a continuación vendría me quedé profundamente dormida.

Me desperté de madrugada y, creyendo aún estar dormida, ignoré el sonido hasta que se hizo un eco insoportable. Me acomodé en la cama y vi lo que me negué a creer que estaba viendo: una mano que me pareció humana asomarse por
debajo del somier. El corazón me latía tan deprisa que creí que se me saldría del pecho, y dado que no podía llamar a nadie porque aún no me habían instalado la línea, me mantuve quieta e inmóvil hasta que la luz del día alumbró la estancia. Sólo entonces me atreví a mirar lo que había estado pasando durante toda la noche. Al descender mi mirada y dejarla caer contra el antiguo suelo de madera vi que éste se había astillado con el desgaste de unas uñas que me parecieron a simple vista humanas, y cuando por fin me atreví a mirar debajo de la cama, para mi sorpresa me topé con un anciano siendo devorado por las ratas, con el cráneo machacado y con las cuencas de los ojos vacías observando cómo le miraba.


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