El microrrelato del día. Quédate.

Microrrelatos 2015

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Akasha_Valentine
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El microrrelato del día. Quédate.

Mensaje por Akasha_Valentine » 08 Dic 2015 14:08

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Título Original: Quédate © 2015.
Autor: Akasha Valentine.
Género: Microrrelato/Drama
Idioma: Castellano.
Volumen: Único.
Ilustrador: Akasha Valentine - 2015.
Corrector: José Antonio.
Editor: Akasha Valentine.
Fecha de publicación: 08/12/2015.

QUÉDATE POR AKASHA VALENTINE.


El aliento exhalado de su boca se había vuelto distante, incluso tuvo que esforzarse en la manera en la que sus articulados dedos debían extenderse para poder alcanzar el robusto mentón de su rostro. Las caricias que ella le profesaba ya no eran suficientes, él había apartado deliberadamente su rostro, y sus pupilas se habían clavado en la distante lejanía, lejos de su mirada, donde nunca llegarían a encontrarse. De inmediato sus bocas se movieron, la de ella no dijo nada, la de él todo cuanto pensaba y sentía, y de nuevo las lágrimas volvieron a sus ojos. Era tan sencillo derrumbarse que casi le pareció un juego de niños. No obstante, ella no estaba lista para rendirse, pero él ya no estaba dispuesto a seguir escuchándola. ¿Qué les había pasado? ¿Por qué se negaba a seguir a su lado? Demasiadas preguntas sin respuestas sencillas. Volvió a levantar su mano para volver a tocarle, pero cuando fijó su vista en él ya sólo podía ver su amplia espalda bañada por la lluvia. Así que susurró su nombre y una palabra, pero él no la oyó, o quizás evitó oírla, así que ella dejó caer su cabeza hacia un lado y otro, y exhaló el poco aliento que le quedaba en los labios, y sin previo aviso hundió su mano en el interior de su chaqueta, rasgando con sus largas uñas el caro abrigo que, ya deslucido por la humedad, abrigaba su cuerpo. Percibió entre las yemas de sus dedos el frío y helado cañón de metal de la pistola y sin previo aviso, sin razón ni sentido, lo tomó entre sus dedos y, aferrándolo con fuerza, sacó el arma y le disparó a la cabeza mientras sus ojos veían cómo el cuerpo de su amado caía sin vida contra el suelo y la sangre que ahora salía a borbotones de la herida regaba el pavimento junto con las últimas gotas de lluvia que caían sin cesar del cielo.


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