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XXXII Certamen de Cuento Corto Laguna del Duero 2012. 

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XXXII Certamen de Cuento Corto Laguna del Duero 2012. 
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Título de la obra: El club de los cobardes Publicada el 10/08/2012. XXXII Certamen de Cuento Corto promovido por el Ayuntamiento Laguna de Duero (Valladolid)

Lectura completa: El club de los cobardes

Jeremy abrió la boca, no para expresar palabra alguna, tampoco con el fin de emitir cualquier sonido que delatara su estado de ánimo, simplemente la abrió para permitir al frío invierno entrar por su garganta y obligarle a moverse en el mismo instante en el que la baja temperatura descendiera por su gaznate como si de agujas se tratase. Sus pequeños ojos, del tamaño de dos insignificantes canicas, bailaron en el interior de sus cuencas como si de una extraña y mágica danza se tratase. Sus pequeñas manos se encontraban envueltas en un par de viejos guantes de segunda mano desgastados por el uso diario al que habían sido sometidos durante largos años.

Sin embargo, la linterna que sostenía entre sus dedos resaltaba más que ningún otro objeto entre las pertenencias de aquel pequeño niño de corta edad. El diminuto aparato portátil de iluminación parpadeó durante unos instantes, sumiendo su vida en la más absoluta oscuridad. Su propia alma se revolvía en el interior de su pecho y su estómago intentando hallar una salida, pero aunque hubiera podido escapar de su propio cuerpo aún tendría que enfrentarse a los demonios nocturnos que vivían en aquel frondoso bosque cuyas ramas de los árboles eran tan altas, densas y pobladas que incluso durante el día aquel claro permanecía engullido por un manto de oscuridad que dificultaba su acceso. Casi de inmediato se preguntó si realmente había sido una buena idea detenerse en aquel lugar para realizar una pequeña chiquillada que le ayudase a entrar en el club de los intrépidos valientes, fundado años antes por su hermanastro mayor Salomón.

El pequeño Jeremy se encontraba en la peor situación a la que un candidato podía enfrentarse. Su padre, un viejo profesor de la zona casado y con hijos había desaparecido de su vida el mismo día en el que su joven madre adolescente le había comunicado que estaba embarazada de él. La aventura termino en un mar de lágrimas y las promesas que le hizo acabaron quedando ahogadas en un vaso de licor que descansaba cada noche al pie de su mesilla.

Cinco años más tarde, Jeremy perdería a su madre biológica en un accidente de tráfico cuando esta volvía a casa tras haber tomado algunos tragos de más en una vieja cantina en la que trabajaba como camarera a media jornada. Su pequeño mundo volvía a quedarse roto una vez más. Su único abuelo y padre de la joven adolescente decidió hacerse cargo temporalmente de él. Sin embargo, las reiteradas palizas, abusos y vejaciones a las que le sometió durante más de tres años acabaron por pasarle factura y se vio obligado a escapar de casa en busca de ayuda. En un pueblo tan pequeño como Cross Heaven los pecados de todos se conocen a la punta del dedillo, por lo que el pequeño Jeremy no tardó demasiado tiempo en reunirse con su prófugo padre, quien había regresado con su familia tras enterarse de la repentina muerte de su joven amante unos meses antes.

Jeremy era el chico que nadie quería tener cerca de él para no recordarse continuamente la fragilidad del alma humana. A pesar de que era un niño risueño, alegre y bondadoso, siempre era tratado como un paria, un criatura nacida de la debilidad de un hombre y la lujuria de una mujer descarriada. Sin afecto, sin protección alguna, Jeremy se veía obligado a satisfacer los deseos de sus hermanos mayores, los cuales le trataban igual o peor que a un viejo mueble abandonado.

Cuando su hermano mayor Salomón le propuso entrar en su famoso club, al pequeño niño le tuvieron que sujetar la boca con las manos para que dejara de gritar presa de la euforia. Pero lo que en realidad querían, tanto su hermano mayor como el resto de miembros de su familia, era que el insignificante vástago desapareciera sin dejar rastro alguno y de esta forma poder librarse de aquel molesto pecado cuyo nombre y rostro les atormentaba cada día de sus miserables vidas.

- ¿Lo has entendido, Jeremy? - La voz de Salomón resonó con violencia por todo su cuerpo como si unas manos invisibles lo estuvieran sacudiendo. - Has de entrar en la vieja mansión que se encuentra en el claro del bosque y coger del interior de está un casquillo de las balas con las que el señor Looper mató a su joven amante. Si lo consigues entrarás a formar parte del club, y además serás miembro honorífico de mi orden.

Aquellas palabras creadas en las fauces de la mentira aún resonaban con firmeza en el interior de su inocente mente. Había aceptado aquel reto con el único fin de ganarse el cariño, afecto y respeto de sus hermanastros. Sin embargo, lo que él aún no sabía es que aquella historia que días antes le había contado su hermano mayor era una verdad a medias.

Todos conocían la historia del señor Looper, todos excepto él, por supuesto, dado que no era miembro de la familia y por lo tanto no merecía conocer aquella terrible y pecaminosa historia que ocultaban aún a riesgo de sus propias vidas.

Abraham James Looper era un rico banquero de la zona sur de Inglaterra. Su vida ante los ojos del mundo victoriano era ejemplar. Culto, inteligente, de modales refinados, casado y con hijos demostraba ser siempre el perfecto anfitrión en las fiestas y el marido perfecto en el hogar. Sin embargo, su lado más perverso sólo lo conocía un selecto grupo burgueses de la alta sociedad cuyos miembros eran amigos y compañeros que compartían sus mismos ideales y que le seguían desde hacía años cuando aún siendo un adolescente fundó una peligrosa secta en el internado en el que estudiaba. Solían reunirse una vez al mes en una vieja mansión propiedad de su familia cuya ubicación estaba oculta por un denso bosque, donde los gritos de dolor y angustia eran aplacados por el silencio del lugar.

En el interior de aquella lúgubre casa se llevaron a cabo los más macabros rituales que el ser humano jamás podría llegar a imaginar. Un mes antes de que Abraham se convirtiera en un señor octogenario, uno de sus secuaces le hizo un extraño presente con el único fin de ganarse su simpatía: el fiel sirviente le entregaba de forma voluntaria la vida de su sobrino para que hiciera con ella lo que creyese conveniente. El joven muchacho no era más que un adolescente cuya edad era similar a la que Jeremy tenía en la actualidad. El anciano Abraham no tardó demasiado tiempo en encapricharse de aquel bello muchacho de ojos claros como el cielo y de cabellos del color del oro. Una noche en la que él se estaba preparando para sodomizar y torturar a su joven amante, el joven muchacho logró escapar de la casa. Sin embargo no llegó demasiado lejos, pues antes de que pudiera pedir ayuda fue abatido a tiros por varios miembros de la orden. Cuando Abraham se enteró de lo sucedido se volvió completamente loco y comenzó su propia masacre, en la que no hubo ningún superviviente. Esta historia fue pasando de generación en generación hasta nuestros días, y el último descendiente de Abraham James Looper era Christopher Nolan Looper, el padre de biológico de Jeremy.

El pequeño se acercó con pasos dubitatibos al porche de la vieja casa abandonada. Desde luego tenía un aspecto deplorable, pero algo en su interior le invitaba a seguir adelante con su plan.

Sus ojos vislumbraron en medio de aquella oscuridad la aldaba de oro con forma de joven cuyo cuerpo se retuerce de dolor por las manos del sátiro cuyos dedos tocan no sólo sus partes más intimas sino también la carne, intentando despojarle de su piel. No quiso mirar aquella desagradable imagen por más tiempo, así que bajó la vista rápidamente hasta apartarla por completo. Tragó nuevamente saliva y tiró del pomo tal y como le habían explicado.

Cuando la pesada puerta se abrió por completo emitió un brutal sonido que estuvo a punto de hacerle caer contra el suelo. Sus manos se alzaron con violencia en el aire, pero la linterna dejó de funcionar, por lo que se quedó completamente a oscuras. Temiéndose lo peor, entró sin pensárselo dos veces en el interior de la casa, y no tardó demasiado tiempo en arrepentirse de la mala idea que había tenido. El olor de aquel lugar era sumamente empalagoso y repulsivo, olía a carne quemada, a sangre reseca, y las maderas del suelo estaban pegajosas y se movían al ritmo de sus pisadas.

Jeremy dio un paso en la oscuridad, luego otro y otro, y buscó desesperadamente el objeto que le habían encargado, pero sabía de sobra que no lo encontraría sin luz, así que decidió explorar la casa en busca de algún tipo de fósforo que le ayudara con la ardua tarea. No habían pasado ni tan siquiera cinco minutos cuando oyó la familiar voz de su madre llamándole por su nombre. El joven se sintió tan ensimismado y eufórico que corrió por toda la casa sin darse cuenta de por donde pisaba. Estaba seguro de que el sonido de su voz provenía del piso superior, así que se armó de valor y subió una a una las escaleras, sin darse cuenta de que le habían tendido una trampa.

Las escalinata de madera no tardó demasiado tiempo en ceder, y bajo sus pies se abrió un enorme agujero. Cuando el cuerpo de Jeremy cayó diversas estacas de madera se clavaron en su cabeza, tórax y demás miembros. La voz de su madre seguía llamándole sin cesar, sí, sin embargo era tan sólo una grabación de su voz que se detuvo en el mismo instante en el que su padre pulsó el botón de pausa.

- ¡Lo ves, Salomón! Hasta el más ingenuo de los muchachos es capaz de sucumbir al poder de los Looper, no lo olvides nunca, nuestra familia tiene una larga estirpe donde la sangre pura vale más que ninguna otra. Y jamás permitiremos que un simple error manche nuestra reputación.

Salomón asintió con la cabeza y aplaudió lentamente con las manos la actitud de su padre, mientras examinaba desde su posición el cuerpo sin vida de su hermanastro.


-FIN-

NOTA LEGAL: Akasha Valentine 2012 ©. La autora es propietaria de esta obra literaria y tiene todos los derechos reservados.

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Traducción al español por Huan Manwë para phpBB España