AÑO 2016:
AÑO 2015:
"Historia, arqueología y métodos de conservación de los restos humanos de nuestros antepasados"
El curso será impartido de manera online y sin coste alguno para el usuario. La formación correrá a cargo de la escritora y divulgadora histórica Akasha Valentine.
La novela "Nunca volverás", es una obra de ficción literaria, creada por el escritor de origen sueco Petter Lidbeck, 1964, quien trabaja bajo el seudónimo de Hans Koppel. Su primera novela, “Kommer aldrig mer igen”, fue traducida a nuestro idioma en 2012 por la editorial Planeta bajo el título “Nunca volverás”, única publicación hasta la fecha en nuestro país de una trilogía que a pesar de su éxito de ventas tanto en su país natal como en el Reino Unido no consiguió encandilar al público español.
La reseña de su obra podrá leerse durante el mes de Diciembre a través de la sección "Reseñas" de mi página web.
Capítulo I
Al momento sintió que las piernas le flaqueaban. El característico olor a libro viejo inundó sus fosas nasales, las innumerables pilas de obras clásicas apiladas en los estantes habían cogido una leve capa de polvo, estaba claro que la doncella había olvidado limpiar las preciadas “joyas” de su difunto tío. Tendría que hablar con ella para que enmendara aquel funesto error. A Elizabeth le dio la impresión de que la puerta pesaba demasiado, tanto que creía que no se vería capaz de abrirla por sí sola, pero aquel pensamiento sólo formaba parte de su imaginación. En el pasado la había abierto en tan innumerables ocasiones que nunca se detuvo a pensar si realmente llegaría el día en el que tenerla que empujar una vez más le resultaría una tarea hercúlea. La inquisitiva mirada de Stuart tampoco le ayuda a sobrellevar la hazaña, por lo que una vez más hizo acopio de sus fuerzas y, dando un último empujón, la abrió casi por completo, dejando entrar en el umbral de la puerta los primeros rayos de luz de aquella mañana de Noviembre a primera hora del día.
El antiguo teléfono que el tío Gordon había llevado a reparar tres meses antes de su muerte comenzó a sonar, lo que obligo a Elizabeth a arrojarse sobre el auricular rompiendo el incómodo silencio que se había creado entre Stuart y ella. De inmediato alzó su voz, tan alta como la pena se lo permitió, y habló a la espera de que su interlocutor explicara el motivo de su llamada.
- ¡De acuerdo! - Agregó- Ahora mismo se lo paso.
Stuart extendió su longeva mano y tomó entre sus alargados y huesudos dedos el auricular, que quitó casi de inmediato de la mano de Elizabeth para llevárselo contra el oído, mientras ellas se hacía a un lado esperando, sin saber muy bien en qué dirección moverse o qué rumbo tomar.
Al final se dio cuenta de que la conversación duraría algunos minutos, por lo que regresó de nuevo junto a la puerta exterior, la cual había quedado medio entornada, con la llave aún colocada en el interior de la cerradura. Casi había llegado a tocar con la punta de la yema de sus dedos el objeto cuando se percató de que unos grandes ojos de un color dorado verdoso se habían detenido en su silueta.
El hombre que tenía delante de ella era alto, moreno, de cabello largo y tez pálida. Tenía el pelo suelto, y le llegaba a la altura de los hombros, vestía de manera elegante, prendas cuidadosamente elegidas y costosas, que acentuaban su figura y que ensalzaban su belleza natural.
Al posar la vista sobre él, Elizabeth se dio cuenta de que era un hombre alto, casi tanto como su tío lo fue en vida, pero éste le sobrepasaba unos centímetros, y se sintió intimidada y demasiado pequeña al mismo tiempo. Sin saber qué decir, no dijo nada, se mantuvo callada, y agachó casi sin pretenderlo la mirada para no sentirse violentada, porque no se atrevía a mantenerla durante mucho tiempo fija sin saber por qué debería hacerlo. Oyó una voz detrás del hombre que sonaba dulce y cálida casi al mismo tiempo: había alguien más con él, alguien que físicamente era algo mucho más pequeño y que compartía ciertos rasgos distintivos, como el color de la piel o la forma de la cara, sin llegar a ser iguales, pero sí asombrosamente parecidos. El otro hombre era rubio, de ojos azul verdosos, grandes, de nariz pequeña y labios gruesos. Vestía de forma similar al otro chico, pero con colores diferentes.
- ¡Elizabeth!- Exclamó Stuart, con un tono de voz que daba a entender que estaba molesto, pero no enfadado. - ¿Podrías ayudarme a buscar el manuscrito? Necesito volver a la oficina con la mayor brevedad posible. Luego iremos a comer juntos. ¿Estas de acuerdo?
Ella no tuvo más remedio que asentir con la cabeza. La idea de irse de aquella casa con la mayor brevedad posible le urgía tanto que lo habría hecho en aquel mismo momento si el joven de cabellos largos no se hubiera detenido a escasos centímetros del umbral de la puerta y sus ojos no hubieran seguido cada uno de sus movimientos, como si intentara comprenderla con sólo mirarla a la cara.
- Yo me ocuparé de recoger tus llaves, ¿de acuerdo? Tú ve a a buscar el manuscrito. Gordon lo solía guardar en...-
Hubo un momento de inflexión.
- Sé donde lo guardaba mi tío. No tienes de qué preocuparte. Te lo traeré enseguida.
“Los amantes del espejo” nació como un relato erótico autoconclusivo publicado por la autora en el año 2008. La obra original se centra en la atracción sexual y el deseo de los personajes, quienes forman un vínculo desde el inicio de sus páginas.
La obra que en su día gozo de cierta popularidad entre sus lectores, ha sido recuperada en una edición nueva que incluirá un mayor desarrollo de la trama, nuevas páginas inéditas, además de personajes y escenas con alto contenido sexual que hará las delicias de los amantes de este género.
Podrá disfrutar de un capítulo nuevo cada semana hasta la finalización del libro. Disfrute de su lectura.
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